La mejor eleccion para mi restaurante

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Cuando la gente sale de su casa se vuelve incívica, cuando sale de vacaciones y van a un hotel les importa poco que el agua caiga al suelo, hacer pis y que la tapa se manche, que se derramen las migas en el suelo por algo que hemos comido, y así en cualquier sitio, porque al ir a un restaurante la cosa no mejora en absoluto, no nos importa derramar las copas, que la comida manche los manteles y dejar la barra de labios impresa en las servilletas. Desde luego en nuestras casas no nos comportamos así, y al igual que nos gusta mantenerlo todo limpio en ellas deberíamos poner más cuidado cuando salgamos de casa. Y el que el simple hecho de saber que alguien vendrá hacerlo parece que nos da el derecho a mancharlo sin más, y nos da igual hasta el punto que no ponemos el menor cuidado. De estas cosas no te das cuenta siendo un cliente sino teniendo un negocio en el que cada día recibes a cientos de personas dispuestas a ponerlo todo como una leonera, desde luego no voy a generalizar pero sí que ocurre más a menudo de lo que pensamos.

Como propietaria de un negocio de hostelería procuro ofrecer a mis clientes lo mejor, no solo me refiero a los mejor en cuanto a productos y comida, sino también a las instalaciones, procuro tenerlas siempre en perfecto estado que no den la sensación de sucias o descuidadas. En un restaurante la imagen junto con la comida suele ser de lo más importante y lo que más en cuenta tienen los clientes a la hora de decidir volver, es por eso que se debe mantener siempre a raya. Una cosa con la que yo soy muy escrupulosa es con la limpieza y el cuidado de servilletas y manteles, parecerá una tontería pero no lo es, para mí no resulta agradable sentarme en una mesa en la que el mantel esté sucio, o descolorido de haberlo lavado un montón de veces, o roto porque el desgaste ha hecho que al final acabaran rajándose por un lado. En ese sentido soy muy perfeccionista y no me conformo con cualquier cosa, recurro siempre a una empresa que haciendo clic aquí sabrás enseguida de la que se trata y junto con ella hacemos que mis mesas estén siempre dispuestas tanto para comidas como para cenas.